lunes, 1 de septiembre de 2008

Quiero oír ese silbo siempre


(c) Roy Stuart

EL SILBO DE LA LLAGA PERFECTA

Ábreme, amor, la puerta
de la llaga perfecta.

Abre, Amor mío, abre
la puerta de mi sangre.

Abre, para que salgan
todas las malas ansias.

Abre, para que huyan
las intenciones turbias.

Abre, para que sean
fuentes para mis venas,

mis manos cardos mondos,
pozos quietos mis ojos.

Abre, que viene el aire
de tu palabra... ¡abre!

Abre, Amor, que ya entra...
¡Ay!
Que no salga... ¡Cierra!

Extraído de "El rayo que no cesa" de Miguel Hernández. Publicado en 1935.

1 comentario:

ángel dijo...

Gracias por este poema del enorme oriolense.



Saludos...