Ayer vi "Le premier jour du rest de ta vie". Es la historia de una familia normal en la que nadie es quien desea ser en realidad. Al final de la película suena esta canción de Etienne Daho que se titula igual. Dice, básicamente, que hoy puede ser el primer día del resto de tu vida si verdaderamente tomas las riendas de tu vida, si dejas de hacer lo que se espera de ti, y haces lo que de verdad te apasiona y por lo que sueñas.
"Le premier jour (du reste de ta vie)" (1998) de Étienne Daho
Cuando se quiere intervenir en la vida de la gente, casi siempre se acaba haciendo mucho daño. Este replicante, conocía la fecha exacta en la que iba a morir, porque estaba así programado. Para sus creadores era simplemente una máquina, pero él tenía sentimientos y se dio cuenta de la traición.
Acabo de llegar a Madrid después de un intensísimo viaje por Birmania. Hemos recorrido el país a pie, en bicicleta y en autobuses repletos y saltarines. Ha sido un viaje iniciático en el que me he dado cuenta de muchas cosas, pero sobre todo de una: en el camino hacia el bienestar y el progreso, nos hemos dejado cosas esenciales y muy simples en el camino.
Al final de mi viaje me he enterado de la muerte de Mario. Esta será la cuarta entrada dedicada a él. No es difícil repetir homenajes a este uruguayo genial. No os salvéis.
"El lado oscuro del corazón" (1992) de Eliseo Subiela